miércoles, octubre 04, 2006

Oye Ear, tengo que pedirte un favor: es que tengo unos sofas que...

Otra entrada recurrente. Una bella dama me llamó ayer y me dijo que si tenía tiempo para echarles a ella y a su chico un cable para un pequeño trasvase de muebles, concretamente de sofás. El plan era ir a una casa, bajar dos sofás, ir a la otra, bajar dos sofás, subir los dos que se trajeran y llevar los dos restantes a una tercera casa.

Todo aquel que me conozca sabe que si me llama para irme de fiesta, para ir a una exposición y, en general, cualquier evento de ocio, puede que vaya o puede que no; pero también sabe que si me llama para acarrear cosas de una casa a otra, suelo remover Roma con Santiago para echar un cable.

Y aunque sé que no debería pasarme a estas alturas del cuento, tengo que reconocer que me sorprendí de que esta pareja de amigos, que lleva toda la vida en su ciudad (Alcalá de Henares) y que tiene a muchísimas personas conocidas y amigas en ella, tuviera que recurrir a mí para mover dos sofás un miércoles a las siete de la tarde. Y eso que la experiencia que me han dejado las varias decenas de mudanzas, propias y ajenas, en las que he estado ha sido que, aparte de varios consejos prácticos de cómo colocar las cosas en la furgoneta o cierta soltura para bajar cosas grandes por escaleras, que todos esos colegas y amigos para los que puedes contar para fiestas, juergas y exposiciones, casualmente siempre tienen algo que hacer cuando se les pide una mano para llevar cajas. Sencillo. Simplemente hay que contar con ello. Pero aún así y todo me sorprendió la ausencia de personal, dada la vida social de esta pareja amiga mía.

Ah, los amigos... en fin.

Total, que fuimos para allá Kalruth (loado sea su nombre una y mil veces, no hay otra como ella) y yo después de salir del curro. Y, como de costumbre, la tarde transcurrió entre chanzas, risas y resuellos y al final resultó divertida, aunque acabásemos baldados. Y esta para mí es una razón de igual peso que la de saber que no hay nada más ingrato que trasladar un hogar a otro lado y que es cuando la gente realmente te necesita: las mudanzas suelen ser divertidas y suelen unir bastante a la gente. Aunque consista solamente en mover dos sofás.

En fin. Disfrutad de vuestros sofás nuevos chicos, que ya iremos a probarlos ;)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues si, la cosa fue interesante (dios, que agujetas tengo), y yo me la tomé como una excusa para ver a gente que de otra forma no suelo ver, para divertirme y pasármelo estupendamente con mi querido p...., ejem... Sailor.

Tu si que eres único. De hecho me has contagiado el gusanillo que cuando alguien te pide ayuda en mudanza.....hace que no puedas resistirte e ir en pos del sofá de turno como una posesa (para bajarlo por el ascensor, eso si)..

Anónimo dijo...

La pareja de amigos de Alcalá, nunca olvidará esa cervecita en la calle, en la puerta de mi casa, sentados en cuatro sofas mientras todos los vecinos cotillean, momentos únicos.

Sois un sol, gracias por la ayuda, la próxima una comilona para estrenar los sofas.

Blackrose dijo...

La lástima es que yo te tenga tan lejos para las mudanzas ahora... ;) y eso que ya llevo tres en dos años!
Ah, ahora estoy en http://vanesancho.wordpress.com
Besazo marinero!

Último Íbero dijo...

Doy buena fe de que Eärendil es Mister Mudanza. A nosotros nos ayudó muchísimo y lo cierto es que no se si se lo hemos agradecido bastante.

¡Gracias en nombre de todos a los que nos has ayudado!

Fantine dijo...

Pues contaré contigo cuando hagamos la mudanza a nuestra nueva casa, esperando que además de mulo de carga luego nos honres con tu presencia en la fiesta inaugural posterior ;)

Y si, he vuelto!

La vie dijo...

Te apuntas a la que haremos SmileF y yo en poco tiempo????
Serán cuatro cositas de nada, jijijiji...
Un beso chatín.

Nemo dijo...

Qué sería de nosotros sin nosotros mismos. ;)